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lunes, 22 de junio de 2015

Hablando con el miedo

Algunas mañanas cuando abro mis ojos  y justo ese día tengo algo muy importante que hacer, siento miedo. Esto no es extraño porque en todos los seres humanos habita  este compañero que nos hace dudar de lo que vamos a hacer, de lo que sentimos, de lo que tenemos y de lo queremos.
Un día tuve una charla muy seria con el miedo, le pregunte por qué razón aparecía en mi vida justo cuando no lo necesitaba y cuándo tenía cosas muy importantes que hacer con mis pasos.


Él muy tranquilo me respondió —Estoy ahí siempre solo para recordarte que estas viva.

—Obvio, yo estoy viva.
—Claro que lo estas, solo que a veces se te olvida colocarle chispa a tu vida.
— ¿Chispa?
—La chispa es la que enciende el motor del carro, la chispa es la que enciende el fuego, la chispa es la que hoy en día prende los electrodomésticos, la chispa es la que enciende un fósforo, en fin la chispa mueve, da inicios y da vida.

Lo mire con rostro de incredulidad y él continuó.
—Los seres humanos viven por vivir. Hoy las noticias o mejor las malas noticias que les venden los medios de comunicación, el querer tener y poseer bienes materiales, el sentir que el trabajo debe ser lo primero y todo lo que les ofrece el consumismo a diario, no les permite ¡disfrutar de la chispa!

Le reposte —Siempre ando estresada, llena de mil ocupaciones e ideas locas en mi cabeza y ¿tu me vienes a hablar de la chispa?

— ¿Sabes por qué lo hago?
— Porque los humanos no viven, solo sobreviven. Me explico, solo cuando en su interior un ser humano tienen temor,  angustia a fallar, temor a perder sea su imagen, su trabajo, sus seres queridos o los proyectos que han programado en su vida, en ese momento yo llego para recordarle que la vida tiene otro sentido, que yo soy indispensable, yo el miedo. Cuando llego le pido hacer un alto en el camino para que disfrute cada momento, de cada detalle, de cada actividad y que proyecte sus objetivos y metas adecuadamente para que le den un valor sencillo a todo ese recorrido que han hecho y están haciendo en este loco planeta convulsionado.

Lo mire con burla y le dije de manera satírica
—Al contrario cuando usted llega mi vida se pone de cabeza y trato de salir rápidamente de lo que tengo que hacer.

Ahí está la razón, ni siquiera disfrutas lo que haces, lo que sientes y tu entorno, te dejas llenar de pánico. Pero si hicieras un alto y observaras por qué llego, por qué aparezco y entendieras que quizá este sentimiento te está avisando que puedes hacer las cosas mejor, quizá te esta mostrando algún error en lo planeado y que puedes subsanar, de pronto no utilizaste bien tu bitácora, quizá puede haber otra fórmula para salir del himpase, en fin, no te paras a observar a respirar profundo para saber porque te estoy mandando esta chispa. Por lo general, llego para que tus proyectos sean exitosos,  pero infortunadamente, dejas que tus peores enemigos entren a jugar: el pánico, el afán y la angustia —como lo llaman ahora, estrés—  y sean tus peores consejeros.

No me relaciones  con cobardía, con falta de fuerza y voluntad, yo soy chispa y puedo ser tu mejor aliado.

Lo observe silenciosa como queriendo entender todo ese torbellino de ideas y le pregunte 
—¿Cómo no confundirme entre el miedo y el estrés para no fallar en el intento?

Me sonrió y me dijo:
—El miedo se refleja en esas maripositas que se sienten en el estómago, ese algo que te pone nerviosa, que te dice revisa, analiza, vigila y antetodo <<Tu puedes>>. El pánico es estrés, tu cuello duele, tu espalda esta apretada, tu humor es insoportable y lo único que quieres es salir de todo muy fácil y rápido.

—El primero te da margen de pensar, de despegar y salir con ánimo. Mientras el segundo te acobarda, paraliza y terminas de enfrentarlo, en muchos casos, sin éxitos rotundos.

—Yo soy la chispa, soy imprescindible, soy la mariposa que se posa en tu estómago para que visualices lo que quieres. Una vez me has vencido serás una mejor persona, disfrutarás la vida y entenderás que hay una chispa cada mañana que te motiva a seguir adelante. Sencillamente ¡Soy parte de tu felicidad! Solo alinéalo y deja que la chispa encienda la energía de tu vida. Dejame ser tu mejor aliado.

—Recuerda no me ataques, solo haz un alto en camino y llévame contigo, no desapareceré, solo estaré allí, latente para darte vida y la fortaleza de vivir cada instante con plenitud y felicidad. Eso se llama transformación y existencia.

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